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Orígenes del ciclismo: de la draisiana de 1817 a las primeras carreras

Pasaron casi setenta años entre el primer vehículo de dos ruedas y una bicicleta parecida a la actual. En medio hubo pedales en la rueda delantera, ruedas gigantes, muchas caídas y las primeras carreras.

Orígenes del ciclismo: de la draisiana de 1817 a las primeras carreras (imagen generada con AI)AI
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Los orígenes del ciclismo están en 1817, cuando el alemán Karl Drais recorrió unos 13 km con una máquina de dos ruedas sin pedales. Desde ahí, la historia de la bicicleta avanza a saltos: pedales en la rueda delantera en la década de 1860, ruedas gigantes en la de 1870, cadena y ruedas iguales en 1885 y neumáticos de aire en 1888. Las primeras carreras llegaron casi al mismo tiempo que los primeros pedales.

Lo interesante de esa historia es que cada paso resolvió un problema concreto y creó otro. La draisiana no tenía pedales, el velocípedo traqueteaba, el biciclo era peligroso. La bicicleta de seguridad acabó con casi todo eso, y por eso su forma, más de un siglo después, apenas ha cambiado.

1817: la máquina de correr de Karl Drais

El 12 de junio de 1817, Karl Drais salió de Mannheim, en el suroeste de Alemania, montado en un invento propio: dos ruedas de madera en línea unidas por un cuadro, un asiento y una barra para girar la rueda delantera. No había pedales ni cadena. Se avanzaba empujando el suelo con los pies, alternándolos, y aprovechando la inercia en las bajadas. Según los relatos de la época, recorrió unos 13 km en menos de una hora, un ritmo que superaba al de un caminante.

La máquina se llamó en alemán Laufmaschine, «máquina de correr». En francés y en español acabó siendo draisiana o draisina, por su inventor, y también velocípedo, del latín «pie veloz». En Inglaterra se la conoció como dandy horse o hobby horse. Drais la presentó en París al año siguiente, en 1818, y durante un tiempo fue una moda en varias ciudades europeas.

La moda duró poco. Las calles eran de tierra o adoquín, los caminos estaban llenos de baches y quien rodaba por las aceras se ganaba enemigos. Pero la draisiana dejó demostrado algo que no era evidente: una persona puede mantener el equilibrio sobre dos ruedas en línea mientras avanza.

Quien haya visto a un niño de tres años con una bici de equilibrio sin pedales ha visto, en esencia, una draisiana.

Décadas de 1860: los pedales llegan a la rueda delantera

Durante casi medio siglo hubo intentos sueltos de mover un vehículo de dos ruedas sin apoyar los pies en el suelo. El salto decisivo se produjo en París en la década de 1860, cuando alguien montó bielas y pedales directamente en el eje de la rueda delantera. Quién fue el primero sigue siendo objeto de discusión. Pierre Lallement afirmaba haber construido su bicicleta con pedales en 1863 y la patentó en Estados Unidos en 1866; la familia Michaux, con Pierre y su hijo Ernest, fue la que convirtió la idea en negocio, y la empresa Michaux fue la primera en fabricar bicicletas en serie, a partir de 1868.

Décadas de 1860: los pedales llegan a la rueda delantera (imagen generada con AI)AI
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Aquellos velocípedos tenían cuadro de hierro y ruedas de madera con llanta metálica. Sobre el empedrado de la época, la vibración era tremenda, y en inglés se ganaron el apodo de boneshaker, algo así como «sacudehuesos». Aun así, se vendieron bien, y con ellos nacieron los primeros clubes, las primeras revistas especializadas y, sobre todo, las primeras carreras.

Las primeras carreras de bicicletas

El 31 de mayo de 1868, en el parque de Saint-Cloud, a las afueras de París, se disputó la carrera que la mayoría de historias del deporte consideran la primera de la historia: un recorrido de 1.200 metros. La ganó James Moore, un inglés que vivía en Francia, con un velocípedo de madera y ruedas de goma maciza.

Al año siguiente, el 7 de noviembre de 1869, la revista Le Vélocipède illustré organizó la primera carrera de ciudad a ciudad, entre París y Rouen, de unos 123 km. Volvió a ganar Moore, en algo más de diez horas y media. Entre los participantes figuraba una mujer inscrita como «Miss America», que terminó en el puesto 29. Las fuentes no coinciden en el número exacto de inscritos, pero sí en lo esencial: un centenar largo de personas dispuestas a pedalear un día entero por caminos de la época.

Esa carrera fija un patrón que el ciclismo de ruta mantiene hasta hoy: una publicación que organiza una prueba larga entre dos ciudades para atraer lectores. Es exactamente lo que hizo L’Auto con el Tour de Francia en 1903.

Hacia 1870 se corría también en pistas de madera cubiertas, antecesoras de los velódromos actuales. Fue el inicio de lo que hoy se llama ciclismo en pista.

Décadas de 1870 y 1880: el biciclo y sus ruedas gigantes

Con los pedales fijados a la rueda delantera, una vuelta de pedal equivalía a una vuelta de rueda. La única manera de ir más rápido era agrandar esa rueda. Así nació el biciclo: una rueda delantera enorme, que en algunos modelos llegaba a la altura del pecho de un adulto, y una trasera pequeña que solo servía de apoyo.

Décadas de 1870 y 1880: el biciclo y sus ruedas gigantes (imagen generada con AI)AI
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Dos avances técnicos hicieron posibles esas ruedas: los radios de alambre en tensión, como el que Eugène Meyer desarrolló hacia 1869, y los cuadros de tubo metálico, mucho más ligeros. Los fabricantes británicos de Coventry, entre ellos James Starley, tuvieron un papel importante en esa etapa.

En su tiempo se le llamaba simplemente ordinary, la bicicleta normal. El nombre inglés por el que se recuerda, penny-farthing, es un apodo posterior que compara sus ruedas con dos monedas británicas de tamaño muy distinto.

El biciclo era rápido y elegante, y también peligroso. El ciclista iba sentado muy alto, casi sobre el eje delantero, y cualquier piedra o frenazo podía lanzarlo de cabeza por encima del manillar. Por eso fue sobre todo cosa de hombres jóvenes, atléticos y con dinero, y quedó lejos del público general.

1885: la bicicleta de seguridad

La solución pasó por devolver las ruedas a un tamaño razonable y conseguir la velocidad de otra forma: con una transmisión que multiplicara las vueltas. Hubo intentos previos, como la bicyclette de Harry John Lawson en 1879, con cadena a la rueda trasera, que no triunfó comercialmente.

El modelo que cambió la historia fue la Rover que John Kemp Starley, sobrino de James Starley, presentó en Coventry en 1885. Tenía dos ruedas de tamaño parecido, el ciclista sentado entre ambas y una cadena que transmitía la fuerza de los pedales a la rueda trasera, con un piñón más pequeño que el plato. Se la llamó bicicleta de seguridad, porque caerse de ella era mucho menos grave que caerse de un biciclo.

Si comparas una Rover con una bicicleta urbana actual, las diferencias son de detalle. La arquitectura básica está ahí.

1888: el neumático de aire y el gran auge

Faltaba la comodidad. Las ruedas macizas transmitían cada irregularidad del camino. En 1888, el veterinario escocés John Boyd Dunlop, establecido en Belfast, introdujo un neumático con aire que absorbía los golpes y rodaba con mucha menos resistencia. La combinación de bicicleta de seguridad y neumático de aire desencadenó la primera gran fiebre de la bicicleta en la década de 1890.

En esos años la producción se disparó en Europa y Estados Unidos, los precios bajaron y la bicicleta se convirtió en el primer vehículo personal accesible a una parte amplia de la población. Llegaron otras piezas que hoy parecen evidentes. La rueda libre, que permite dejar de pedalear sin que los pedales sigan girando, tenía una patente estadounidense de 1869, y los primeros cambios de marchas por desviador se desarrollaron en Francia en el cambio de siglo.

La bicicleta y la libertad de movimiento

El auge de la década de 1890 tuvo consecuencias que fueron más allá del deporte. Para muchas mujeres, la bicicleta supuso por primera vez la posibilidad de desplazarse solas, lejos de casa y sin depender de nadie. Obligó a cambiar la ropa, con faldas más cortas y pantalones bombachos, y provocó no poca polémica.

La sufragista estadounidense Susan B. Anthony lo resumió en una entrevista con la periodista Nellie Bly publicada en 1896: a su juicio, la bicicleta había hecho más por emancipar a las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo, porque les daba una sensación de libertad y de confianza en sí mismas. Hay historiadores que consideran exagerado atribuir tanto a una máquina, pero la frase se sigue citando por algo.

Del auge al deporte organizado

Con millones de bicicletas en circulación, la competición creció deprisa. Entre los grandes hitos de esos años:

  1. 1892: primera edición de Lieja-Bastoña-Lieja, hoy la más antigua de las cinco clásicas conocidas como «monumentos».
  2. 1896: el ciclismo entra en los primeros Juegos Olímpicos modernos, en Atenas. Ese mismo año se corre la primera París-Roubaix.
  3. 1900: el 14 de abril se funda en París la Unión Ciclista Internacional, con Bélgica, Estados Unidos, Francia, Italia y Suiza como países fundadores.
  4. 1903: el periódico L’Auto organiza el primer Tour de Francia.
  5. 1909: primer Giro de Italia.
  6. 1935: primera Vuelta a España.

A partir de ahí, la historia del ciclismo es la de sus disciplinas: la ruta y la pista, primero; mucho después, el ciclocross, el BMX y el ciclismo de montaña, nacido en California en los años setenta. La guía sobre qué es el ciclismo recorre esas disciplinas una por una, y la de ciclismo de ruta explica cómo funcionan hoy las grandes vueltas que nacieron en aquellos años.

Lo que queda de aquellas bicicletas

Hoy es posible ver réplicas de draisianas y biciclos en museos de toda Europa, y hay coleccionistas y clubes que restauran y ruedan con bicicletas de época. Algunas marcas europeas nacidas en ese periodo siguen fabricando: Bianchi, por ejemplo, tiene su origen en el taller que Edoardo Bianchi abrió en Milán a finales del siglo XIX, y su historia se cuenta en la página dedicada a Bianchi.

Si te atrae ese mundo, conviene distinguir dos cosas. Una bicicleta vintage es una bicicleta antigua auténtica, con sus piezas de época; la guía de bicicletas vintage explica cómo identificarlas y restaurarlas. Una bicicleta retro es una bici nueva fabricada con estética clásica, y la tienes en la página de bicicletas retro.

Qué hacer ahora si te interesa la historia del ciclismo

Preguntas frecuentes

¿Quién inventó la bicicleta?

No hay un único inventor. Karl Drais creó en 1817 la máquina de correr de dos ruedas en línea, sin pedales. Los pedales llegaron a la rueda delantera en París en la década de 1860, con nombres como Pierre Lallement y la familia Michaux. Y John Kemp Starley presentó en 1885 la Rover, con cadena y ruedas de tamaño parecido, considerada la primera bicicleta moderna.

¿Cuándo se celebró la primera carrera de bicicletas?

La que suele considerarse la primera se corrió el 31 de mayo de 1868 en el parque de Saint-Cloud, cerca de París: 1.200 metros que ganó el inglés James Moore. El mismo corredor ganó en noviembre de 1869 la París-Rouen, de unos 123 km, la primera carrera de ciudad a ciudad.

¿Qué es una draisiana?

Es el vehículo de dos ruedas que Karl Drais presentó en Mannheim en 1817. Tenía cuadro de madera, un manillar para girar la rueda delantera y un asiento, pero no tenía pedales: se avanzaba empujando el suelo con los pies, como en las bicis de equilibrio infantiles actuales. También se conoció como velocípedo o caballo de madera.

¿Por qué se llamaba biciclo o penny-farthing?

Biciclo es el nombre que se dio en español a las bicicletas de rueda delantera enorme y trasera pequeña de las décadas de 1870 y 1880. En inglés se las apodó penny-farthing porque la pareja de ruedas recordaba a dos monedas británicas de la época, el penique, grande, y el farthing, mucho más pequeño. En su tiempo se las llamaba simplemente ordinary.

¿Cuándo apareció el neumático de aire?

John Boyd Dunlop introdujo en 1888 un neumático con aire que mejoró de forma radical la comodidad y la velocidad frente a las ruedas macizas. Combinado con la bicicleta de seguridad de 1885, dio lugar al primer gran auge de la bicicleta en la década de 1890.

¿Desde cuándo es olímpico el ciclismo?

Desde los primeros Juegos Olímpicos modernos, en Atenas 1896. Es uno de los pocos deportes que han estado presentes en todas las ediciones de verano. La Unión Ciclista Internacional, que ordena la competición, se fundó poco después, en París, el 14 de abril de 1900.