El alquiler de bicicletas cubre necesidades muy distintas: cruzar una ciudad en diez minutos con una bici pública, pasar un día recorriendo una vía verde, hacer una ruta guiada por un casco histórico o probar durante un fin de semana la bici de montaña que piensas comprar. Cada uno tiene su fórmula, y elegir la adecuada ahorra dinero y disgustos.
Lo esencial antes de alquilar es comprobar tres cosas: que la bici sea de tu talla, que frenos y cambios funcionen, y qué pasa con la fianza si algo se rompe o te la roban. Con eso resuelto, casi cualquier alquiler sale bien. A continuación se explican los tipos de alquiler, qué revisar al recoger la bici y cómo leer el contrato.
Tipos de alquiler de bicicletas
Por horas
Es el formato de las tiendas en zonas turísticas, paseos marítimos y parques grandes. Sirve para un paseo sin plan fijo o para moverse por un barrio concreto. Suelen ofrecer bicis urbanas de paseo, con cesta y posición erguida, y a veces tándems, bicis infantiles o con sillita para niños. Conviene preguntar si el cobro es por hora completa o por fracción, porque en una tarde de paseo la diferencia se nota.
Por días o por semanas
Para rutas largas, cicloturismo o vacaciones activas, el alquiler por días es más práctico. Aquí entran bicis de trekking con portabultos, bicis de carretera, de montaña y eléctricas. Muchas tiendas aplican una tarifa decreciente: el segundo y siguientes días salen más baratos que el primero. Si vas a encadenar varias etapas, pregunta si pueden recoger la bici en otro punto o si hay que volver al de salida. En la guía de cicloturismo se explica cómo planificar etapas y equipaje.
Tours guiados
Las rutas guiadas incluyen la bici, el casco y un guía que conoce el recorrido. Son habituales en ciudades con mucho turismo y en zonas de viñedos, costa o montaña. Tienen sentido si no conoces el sitio, si te preocupa perderte o si quieres que alguien te cuente lo que ves. El ritmo es el del grupo, así que vale la pena preguntar la distancia total y el desnivel antes de reservar.
Bici pública y bicis compartidas
Muchas ciudades tienen un sistema de bicicleta pública con estaciones repartidas por las calles. En Madrid funciona BiciMAD, gestionado por la empresa municipal de transportes EMT y concebido desde su inicio con bicis de asistencia eléctrica. En Barcelona existe Bicing desde 2007. En Ciudad de México, Ecobici abrió en 2010. Son sistemas pensados para trayectos cortos, con abonos para residentes y en algunos casos pases para visitantes; las condiciones cambian a menudo, así que lo fiable es consultar la web o la aplicación oficial de cada sistema antes de contar con él.
Además existen empresas privadas de bicis compartidas sin estación, que se desbloquean con el móvil. Su presencia depende de las licencias que conceda cada ayuntamiento y puede cambiar de un año a otro, de modo que conviene comprobar qué servicios operan en la ciudad en el momento de tu visita.
Alquiler de bicis específicas
Hay tiendas que alquilan bicis de carretera de gama alta, dobles suspensiones de enduro o bicis de gravel, a menudo con pedales automáticos opcionales. Son útiles para rodar en una zona de montaña sin transportar tu bici, o para probar un modelo antes de comprarlo. En estos casos la tienda suele ajustar la bici a tus medidas y la fianza es más alta. Si estás valorando una compra, la guía de tiendas especializadas en BTT explica cómo aprovechar una prueba.
Checklist antes de salir con una bici alquilada
Dedicar cinco minutos a revisar la bici en la tienda evita la mayoría de problemas. Esta es la secuencia práctica:

- Talla y sillín. Súbete y comprueba que, con el pedal en el punto más bajo, la pierna queda casi extendida. Pide que ajusten la altura si hace falta.
- Frenos. Aprieta las dos manetas con fuerza: no deben llegar a tocar el puño. Empuja la bici hacia delante con el freno apretado; no debe avanzar.
- Cambios. Pide dar una vuelta corta y pasa por todas las marchas. Si saltan o hacen ruido, pide otra bici.
- Ruedas y cubiertas. Mira que no haya cortes ni zonas lisas en la goma, y aprieta las cubiertas con los dedos: deben estar firmes.
- Luces y timbre. Imprescindibles si vas a volver al anochecer. Comprueba que funcionan y que la batería está cargada.
- Candado. Prueba la llave o la combinación antes de salir; una avería del candado a 20 km de la tienda es un problema serio.
- Kit de reparación. Pregunta si incluyen cámara de repuesto, desmontables y bomba, y qué hacer si pinchas (algunas empresas ofrecen recogida).
- Daños previos. Haz fotos de la bici por ambos lados y pide que anoten en el contrato los arañazos o golpes que ya tenga.
Si alquilas una bici eléctrica, añade dos puntos: que la batería esté cargada al 100 % y que te expliquen los niveles de asistencia y la autonomía aproximada en el recorrido que tienes previsto. La guía de la bici eléctrica explica cómo afectan el desnivel y el peso a esa autonomía.
Precios: cómo se calculan sin perderse
Los precios de alquiler varían mucho según el país, la ciudad, la temporada y el tipo de bici, de modo que una cifra concreta no serviría de referencia en otro lugar. Lo útil es saber qué influye en el precio para comparar ofertas con criterio.
El tipo de bici es el factor principal: una urbana de paseo cuesta menos que una de carretera de carbono o una eléctrica. La duración también pesa, porque las tarifas por día y por semana suelen ser proporcionalmente más baratas que las horarias. La temporada cambia los precios en zonas turísticas. Y los extras (casco, sillita infantil, alforjas, GPS, entrega en el hotel, seguro ampliado) pueden sumar más de lo que parece.
Para comparar, pide el precio total de tu alquiler concreto con todo lo que necesitas, no la tarifa base. Una oferta barata que cobra aparte el casco, el candado y la devolución en otro punto acaba siendo la más cara.
Fianza, seguro y contrato
La fianza es la garantía que pide la empresa por si la bici no vuelve o vuelve dañada. Puede ser una retención en tarjeta, un depósito en efectivo o la entrega temporal de un documento. Esta última opción conviene evitarla si es posible: dejar el pasaporte en una tienda durante un viaje es un riesgo innecesario. Pregunta si aceptan otra fórmula.

El seguro es otra cuestión. Algunas empresas incluyen responsabilidad civil por daños a terceros; otras ofrecen, por un suplemento, una cobertura de robo o daños a la bici que reduce lo que tendrías que pagar en caso de siniestro. Lee qué excluye: es habitual que el robo sólo se cubra si la bici estaba atada con el candado que te dieron, y que haga falta una denuncia policial.
Antes de firmar, comprueba en el contrato la hora de devolución y lo que se cobra por retraso, el procedimiento si pinchas o se rompe algo lejos de la tienda, y la cantidad exacta que pagarías si te roban la bici. Si algo no está claro, pregúntalo y pide que lo escriban.
Normas de circulación en otro país
Cuando alquilas una bici de viaje, circulas con las normas del lugar. Cambian de un país a otro, e incluso entre ciudades: dónde se puede ir por la acera, si el casco es obligatorio y para quién, qué luces hacen falta de noche o si se puede circular por ciertas vías. La forma más fiable de saberlo es la web de la autoridad de tráfico del país o la del ayuntamiento, y en la propia tienda de alquiler suelen conocer las normas locales. La guía del carril bici explica las señales y tipos de vía ciclista más habituales.
Alquilar con niños
Las familias son uno de los clientes más habituales de las tiendas de alquiler, y también los que más detalles deben revisar. Para niños pequeños hay tres opciones: la sillita portabebés montada sobre la bici del adulto, la barra de arrastre que une una bici infantil a la del adulto, y el remolque con ruedas propias que se engancha al eje trasero. Cada una tiene límites de edad y peso que fija su fabricante, así que pregunta en la tienda cuál recomiendan según la edad y el peso de tu hijo. La guía del remolque para bici explica las diferencias entre los modelos de arrastre.
Si el niño ya pedalea solo, la talla es todavía más importante que en un adulto: con una bici demasiado grande no llega al suelo con los pies y pierde el control al frenar. Las tiendas suelen clasificar las bicis infantiles por diámetro de rueda (16”, 20”, 24”), y lo práctico es que el niño se suba a dos tamaños antes de decidir. Comprueba también su casco: debe quedar firme sin bailar sobre la frente.
Elige recorridos sin tráfico para la primera salida, como vías verdes o paseos marítimos, y calcula la mitad de la distancia que harías tú solo. Un niño cansado a 10 km de la tienda convierte una buena mañana en una larga vuelta empujando la bici.
Cómo empezar
Define primero el uso: ¿un paseo de dos horas, una jornada de ruta o varios días de viaje? Con esa respuesta sabrás si te conviene la bici pública, una tienda de alquiler por horas o una empresa que alquile por días con alforjas. Después mira dos o tres opciones en la zona, compara el precio total con todo incluido y reserva si viajas en temporada alta. El día de la recogida, lleva la checklist de arriba en el móvil y no salgas de la tienda hasta que la bici pase los ocho puntos. Si después quieres repetir la ruta con tu propia bici, la guía para viajar en bici explica cómo transportarla en tren, avión o coche.
Por país
Debajo de este texto figura la lista de países con empresas de alquiler de bicicletas, ordenadas después por ciudad. También puedes consultar el directorio completo de EsBici, que reúne alquiler, tiendas, talleres y bicis de segunda mano.
