Hay que cambiar la cadena de la bici cuando se ha alargado lo suficiente como para empezar a desgastar piñones y platos, y eso se mide, no se adivina. Según Park Tool, las cadenas de 11 y 12 velocidades se cambian al llegar al 0,5 % de alargamiento o justo antes, y las de 5 a 10 velocidades al 0,75 % o justo antes. Un medidor de cadena da la respuesta en diez segundos.
Los kilómetros son una mala guía, porque una misma cadena puede durar el doble o la mitad según el barro, la lluvia, la limpieza y la fuerza con la que pedalees. Lo práctico es medir cada cierto tiempo y cambiar a tiempo, porque una cadena barata salva un cassette y unos platos bastante más caros.
Qué es el “estiramiento” de la cadena
La cadena no se estira como una goma. Lo que ocurre es que los pasadores y los casquillos de cada eslabón se desgastan por el roce, aparece holgura en cada articulación y la suma de todas esas pequeñas holguras hace que la cadena sea más larga que cuando era nueva. Por eso se habla de alargamiento o “estiramiento”, aunque el acero de las placas no haya cambiado.
El problema es que los dientes de piñones y platos están hechos para el paso de una cadena nueva. Cuando la cadena se alarga, ya no apoya en todos los dientes por igual: carga más sobre algunos y los va desgastando con una forma de gancho. Si dejas que la cadena siga alargándose, el cassette se adapta a ella. Funciona, pero en cuanto montes una cadena nueva, saltará.
Esa es toda la lógica del cambio a tiempo: la cadena es la pieza barata del sistema y conviene que sea la que se sacrifique.
Cómo medir el desgaste con un medidor
Un medidor de cadena (también llamado comprobador o calibre) es una pieza metálica con dos extremos que encajan entre los rodillos. Los más comunes son de tipo “pasa o no pasa”: tienen un lado marcado como 0,5 y otro como 0,75.

El procedimiento general es este:
- Pon la cadena en tensión, por ejemplo con la bici en el suelo y el cambio en una marcha media.
- Introduce el gancho del medidor entre dos rodillos de la parte superior de la cadena.
- Apoya el otro extremo sobre la cadena por el lado que quieras comprobar.
- Si el extremo cae dentro de la cadena hasta el fondo, la cadena ha alcanzado ese porcentaje.
- Si no entra, la cadena aún no ha llegado a ese nivel.
- Mide en dos o tres puntos distintos de la cadena, porque el desgaste no siempre es uniforme.
Con el modelo CC-3.2 de Park Tool, por ejemplo, el fabricante indica que una cadena de 11 o 12 velocidades se cambia al llegar al 0,5 % o justo antes, y una de 5 a 10 velocidades al 0,75 % o justo antes. El mismo fabricante remite a su modelo CC-4.2 para las cadenas SRAM Flattop y T-Type de 12 velocidades, que tienen otra forma y no se miden bien con el medidor clásico. Si tu cadena es de esos tipos, usa el medidor que recomiende el fabricante de la cadena.
Hay medidores de otras marcas con escalas distintas o que miden de otra manera. Lee siempre las instrucciones del tuyo y, ante la duda, sigue la recomendación del fabricante de la transmisión.
Cómo medir el desgaste con una regla
Si no tienes medidor, una regla metálica o una cinta métrica en pulgadas sirve. El método se basa en un dato estándar: el paso de las cadenas de bicicleta es de media pulgada, es decir, de un pasador al siguiente hay 1/2 pulgada (12,7 mm).
Por tanto, 24 eslabones de una cadena nueva miden exactamente 12 pulgadas (304,8 mm) de centro de pasador a centro de pasador. Un alargamiento del 0,5 % sobre esas 12 pulgadas son unos 1,5 mm, algo menos de 1/16 de pulgada.
El procedimiento:
- Con la cadena en tensión, coloca el cero de la regla justo en el centro de un pasador.
- Cuenta 24 eslabones (12 pulgadas) y mira dónde cae el centro del pasador correspondiente.
- Si cae justo en la marca de 12 pulgadas, la cadena está como nueva.
- Si cae cerca de 1/16 de pulgada más allá, la cadena ronda el 0,5 % y ya toca cambiarla si es de 11 o 12 velocidades.
- Si cae más lejos, el desgaste es mayor; revisa también cassette y platos.
Es menos rápido que un medidor y exige buena vista, pero es preciso porque mide una distancia larga, donde los pequeños errores pesan poco. Una regla en milímetros sirve igual si haces la cuenta sobre 304,8 mm.
Señales de una cadena gastada (y por qué no bastan)
Antes de medir, la bici suele dar avisos:

- Cambios imprecisos que no se arreglan ajustando el desviador.
- La cadena salta en los piñones más usados al pedalear de pie o con fuerza.
- Ruido metálico constante en la transmisión, aunque esté limpia y lubricada.
- Al tirar de la cadena hacia fuera en el plato grande, se separa bastante de los dientes.
El problema es que, cuando estas señales aparecen, el desgaste suele estar ya avanzado y el cassette puede estar tocado. Medir regularmente sirve justo para adelantarse a ellas.
Errores frecuentes al medir
El medidor es sencillo, pero hay varias formas de obtener una lectura engañosa:
- Medir con la cadena floja. Si la cadena cuelga, los eslabones no están alineados y el medidor puede entrar o no por pura holgura. Mide siempre en el tramo tenso.
- Medir en un solo punto. Un eslabón concreto puede estar más rígido o más gastado. Dos o tres mediciones repartidas dan una idea más real.
- Medir sobre el eslabón rápido. El enganche rápido tiene otras dimensiones y altera la lectura. Evita que quede dentro del tramo medido.
- Confundir la escala. Algunos medidores marcan 0,5 y 0,75; otros, 0,75 y 1,0. Mira qué lado estás usando antes de sacar conclusiones.
- Fiarse de la cadena sucia. El barro seco entre rodillos y placas puede impedir que el medidor asiente. Limpia antes un poco la zona.
Hay también un error de interpretación: pensar que una cadena “aún funciona” porque los cambios van bien. Una cadena al 0,75 % en una transmisión de 12 velocidades puede cambiar con normalidad y, mientras tanto, estar desgastando el cassette. El medidor mide lo que la sensación no detecta.
Desgaste y tipo de bici
No todas las bicis gastan la cadena al mismo ritmo. Las transmisiones con muchas velocidades usan cadenas más estrechas, con placas más finas, y por eso los fabricantes fijan un umbral de cambio más bajo para ellas. Las bicis de montaña y gravel sufren barro, arena y agua, que aceleran mucho el desgaste; una cadena de carretera que solo ve asfalto seco aguanta bastante más. Las bicicletas eléctricas transmiten al mismo tiempo la fuerza del ciclista y la del motor, lo que también acorta su vida y aconseja medir con más frecuencia.
Las bicis con buje de cambio interno y una sola corona trasera, habituales en ciudad, tienen cadenas más anchas y piñones más gruesos que toleran más desgaste. Aun así, el principio es el mismo: medir de vez en cuando y cambiar antes de que salte.
Cada cuánto medir
No hace falta obsesionarse. Una pauta sencilla: mide al empezar cada temporada, después de una racha de salidas con barro o lluvia y cada vez que notes cambios raros. Quien usa la bici a diario para ir a trabajar puede medir una vez al mes; cuesta segundos. Si estás aprendiendo la revisión de la bici en diez minutos, añade el medidor de cadena una vez cada pocas semanas.
Apunta la fecha y el resultado. Con dos o tres mediciones verás a qué ritmo se gasta tu cadena y podrás prever el cambio.
Qué hacer cuando toca cambiarla
Comprar la cadena correcta
La cadena nueva tiene que ser compatible con el número de velocidades de tu transmisión: una cadena de 11 velocidades no funciona bien en un grupo de 12, ni al revés. Algunas transmisiones exigen además un tipo concreto de cadena. Con ese dato, cualquier tienda de bicis te dará la correcta. Si buscas otros recambios, la guía de accesorios para la bici repasa lo básico.
Ajustar la longitud
La forma más fiable es contar los eslabones de la cadena vieja y cortar la nueva a la misma longitud, siempre que la antigua funcionara bien. Ojo: la cadena vieja, alargada, parece más larga; cuenta eslabones, no midas la longitud total. Si cambias de cassette o de platos, sigue el método de longitud que indique el fabricante de la transmisión.
Cerrar la cadena
Muchas cadenas modernas se cierran con un eslabón rápido (también llamado enganche rápido o maestro), que se monta a mano y se aprieta pedaleando con el freno trasero accionado o con unos alicates específicos. Otras usan un pasador especial que se introduce con un tronchacadenas. El eslabón rápido debe ser del mismo número de velocidades que la cadena, y muchos fabricantes indican que no se reutilice.
Comprobar el cassette
Al montar la cadena nueva, prueba la bici en todas las marchas y pedalea con fuerza en los piñones que más usas. Si la cadena salta, el cassette está gastado y hay que cambiarlo. Por eso cambiar la cadena a tiempo sale barato: lo normal es que con una cadena cambiada en su momento el cassette aguante varias cadenas.
Cuidados que alargan la vida de la cadena
El mayor enemigo de la cadena es la suciedad mezclada con lubricante, que forma una pasta abrasiva. Algunas costumbres ayudan mucho:
- Limpia la cadena cuando esté sucia, no solo cuando chirríe.
- Lubrica eslabón a eslabón, deja actuar y retira el exceso con un trapo. Más aceite no es mejor.
- Tras una salida con agua o barro, seca la transmisión y vuelve a lubricar. Las pautas para rodar con lluvia incluyen el cuidado de después.
- Evita cruzar la cadena: plato grande con los piñones más grandes, o plato pequeño con los más pequeños.
- En bici de montaña, no dejes que el barro se seque en la transmisión; es uno de los errores comunes al empezar en bici de montaña.
Una cadena bien cuidada no es eterna, pero sí dura bastante más, y avisa al medidor antes de llevarse por delante el resto de la transmisión.
Qué hacer ahora
Si no sabes cuándo cambiaste la cadena por última vez, mídela hoy. Un medidor cuesta poco y se paga solo con el primer cassette que salva; si no tienes, usa una regla en pulgadas y cuenta 24 eslabones. Si estás en 0,5 % con una transmisión de 11 o 12 velocidades, o en 0,75 % con una de 10 o menos, cambia la cadena esta semana. Si todavía no llegas, apunta el resultado y vuelve a medir en un mes. Y si prefieres que lo haga un taller, en el directorio de EsBici puedes buscar uno cerca de casa.
