Para evitar el robo de tu bici funcionan tres cosas a la vez: un buen candado bien usado, un sitio de aparcamiento sensato y una bici identificable. La primera retrasa al ladrón, la segunda reduce las ocasiones y la tercera hace que la bici sea difícil de revender y más fácil de recuperar si desaparece.
La idea de fondo es sencilla. La mayoría de robos son oportunistas: alguien ve una bici mal atada, con un cable fino o sin atar, y se la lleva en segundos. Si tu bici exige más tiempo, más ruido y herramientas más grandes que la de al lado, lo normal es que el ladrón pase de largo.
El candado: qué tipo y qué nivel
No todos los candados ofrecen la misma resistencia, y el precio suele estar relacionado con el material y el diseño más que con la marca.
Candado en U
El candado en U (también llamado de herradura o U-lock) es una barra rígida de acero con forma de U y un cuerpo que la cierra. Los buenos modelos usan acero endurecido y un cilindro de seguridad. Su punto débil es que limita a qué puedes atar la bici: no siempre abarca un árbol o una farola gruesa. Elige un tamaño que pase por el cuadro y el soporte con poco espacio libre, porque el hueco sobrante facilita meter una palanca.
Cadena
Una cadena de eslabones gruesos de acero endurecido, protegida con funda textil para no rayar la bici, es muy versátil: se ata a casi cualquier cosa. Las buenas pesan bastante. Para que funcione, el candado que la cierra debe tener la misma calidad; una cadena gruesa con un candado barato tiene la resistencia del candado.
Plegable
Los candados plegables están formados por placas articuladas que se doblan para guardarse. Son un término medio cómodo de llevar. Su resistencia varía mucho de unos modelos a otros.
Cable y candado de cuadro
Los cables finos y espirales solo sirven como complemento, por ejemplo para atar la rueda delantera o un sillín a la bici, porque se cortan con unas tenazas pequeñas. Los candados de cuadro (o de rueda), habituales en bicis urbanas holandesas, bloquean la rueda trasera e impiden montar en la bici, pero no impiden que alguien la cargue. Son útiles como segundo candado para paradas breves.
Cómo leer las certificaciones
Algunas entidades independientes certifican la resistencia de los candados. En el Reino Unido, Sold Secure clasifica los candados de bicicleta en cuatro niveles: Bronze, Silver, Gold y Diamond. Cada nivel corresponde a pruebas de ataque más largas y con herramientas más potentes; el nivel Diamond incluye herramientas eléctricas y está pensado para bicis y e-bikes de mucho valor. Otras certificaciones existen en distintos países, como la neerlandesa ART. Una certificación no hace invencible a un candado, pero permite comparar de forma más objetiva que las estrellas que pone cada fabricante.
Algunas aseguradoras exigen un nivel mínimo de certificación según el valor de la bici. Si vas a contratar un seguro, mira esto antes de comprar el candado.
Cómo atar bien la bici
Un buen candado mal colocado vale poco. Estas reglas sirven para cualquier tipo:

- Ata el cuadro (no solo una rueda) a un objeto fijo que no se pueda cortar ni levantar: un aparcabicis anclado al suelo, una barandilla sólida.
- Comprueba que el objeto no se desmonta. Una señal de tráfico corta se puede sortear levantando la bici por encima; un aparcabicis atornillado a una placa suelta se puede soltar.
- Si puedes, pasa el candado por el cuadro y la rueda trasera a la vez, dentro del triángulo trasero.
- Asegura la rueda delantera con un segundo candado o con un cable al primero, sobre todo si tiene cierre rápido.
- Deja el candado separado del suelo y con el cilindro hacia abajo o hacia dentro, donde es más difícil trabajar.
- Llévate lo que se quita sin herramientas: luces, ciclocomputador, bolsas y, si el sillín tiene cierre rápido, el sillín o un cierre con llave.
Con bicis eléctricas, saca la batería y la pantalla extraíble si la bici lo permite, aunque vayas a estar poco tiempo. Una e-bike sin batería es mucho menos atractiva.
Dónde aparcar
El lugar elegido pesa tanto como el candado. Algunas pautas que dan mejores resultados:
- Zonas con gente y luz. Un aparcabicis visible desde una terraza o una entrada concurrida es mejor que una esquina tranquila.
- Junto a otras bicis. No porque haya seguridad en el número, sino porque la tuya no debería ser la más fácil de robar del grupo.
- Aparcamientos vigilados o cerrados. Muchas ciudades y estaciones tienen aparcamientos de bicis con acceso controlado, a veces gratuitos o por una cuota baja. Si vas al trabajo en bici, pregunta en tu empresa por un espacio interior; la guía para empezar a ir al trabajo en bici trata este tema.
- Evita la rutina visible. Dejar una bici cara cada día a la misma hora en el mismo lugar facilita que alguien la estudie.
En casa, el patrón se repite. Portales, garajes comunitarios y trasteros son lugares donde se roban muchas bicis porque nadie mira. Átala allí igual que en la calle, y si guardas varias bicis, únelas entre sí y a un anclaje fijo. Un anclaje al suelo o a la pared, atornillado con tacos químicos, convierte el garaje en un lugar mucho más seguro.
Si sueles moverte por la ciudad, la guía de ciclismo urbano incluye más consejos sobre aparcamiento y convivencia en la calle.
Haz tu bici identificable
Una bici robada vale lo que se paga por ella al revenderla. Todo lo que dificulte esa reventa resta atractivo al robo y aumenta la probabilidad de recuperarla.

Número de serie y fotos
Busca el número de serie, normalmente grabado bajo la caja de pedalier. Anótalo, fotografíalo y guárdalo junto con fotos de la bici completa y de detalles que la distingan: una pegatina, un arañazo, un componente cambiado. Guarda también la factura. Sin estos datos, demostrar que una bici recuperada es tuya puede ser muy difícil.
Registro de bicicletas
En España existe BiciRegistro, un registro nacional de bicicletas gestionado por la Red de Ciudades por la Bicicleta en el que colaboran ayuntamientos, policías locales y la DGT. El propietario da de alta la bici con sus datos y fotos, recibe un código y valida el registro en un punto autorizado, como el ayuntamiento adherido o un gestor administrativo colegiado. Ciudades como Zaragoza, Alicante o Leganés ofrecen el trámite; las condiciones y el coste del kit de marcaje dependen de cada municipio, así que conviene consultarlos en su web.
Fuera de España hay alternativas. Bike Index es un registro de bicicletas sin ánimo de lucro que funciona desde 2013 y tiene mucha implantación en Estados Unidos y Canadá; permite registrar la bici y marcarla como robada. Algunos municipios latinoamericanos y europeos tienen registros propios. Busca «registro de bicicletas» junto al nombre de tu ciudad o país para saber cuál aplica.
Marcado visible
Una pegatina de registro o un grabado visible en el cuadro avisa de que la bici está identificada. No impide el robo, pero hace que muchos compradores de segunda mano desconfíen. Si compras una bici usada, la lógica funciona al revés: pide el número de serie y compruébalo en el registro antes de pagar. La guía de bicicletas usadas explica qué otras señales mirar.
Localizadores y alarmas
Los localizadores GPS escondidos en el manillar, la tija o un soporte del portabidón permiten seguir la bici si desaparece. Algunos funcionan con red móvil y requieren suscripción; otros aprovechan redes de teléfonos cercanos. Muchas bicis eléctricas los incorporan de serie o como opción. Las alarmas de movimiento, que pitan cuando alguien toca la bici, sirven sobre todo para disuadir en paradas cortas.
Ninguno sustituye al candado. Si el localizador te muestra dónde está tu bici robada, la recomendación general es acudir a la policía con esa información, no presentarse allí.
Errores frecuentes que facilitan el robo
Muchos robos no requieren ninguna habilidad especial, solo aprovechan descuidos repetidos. Estos son los más habituales:
- Atar solo la rueda delantera. Si la rueda tiene cierre rápido, se suelta en segundos y el ladrón se lleva el resto de la bici.
- Dejar la bici «solo un momento». La parada para comprar el pan o recoger un paquete es justo el escenario del robo oportunista. Un candado de cuadro o un candado plegable ligero en la bolsa evita la tentación de no atarla.
- Cargar con un candado excelente que se queda en casa. Si pesa tanto que nunca lo llevas, no sirve. Hay soportes para fijar el candado al cuadro o al portabultos, y conviene elegir uno que estés dispuesto a usar siempre.
- Elegir mal el punto de anclaje. Barandillas de madera, vallas de obra o tubos que terminan en un extremo abierto parecen sólidos y no lo son.
- Publicar la bici con ubicación. Fotos en redes sociales de una bici cara aparcada en casa, con la ubicación activada o rutas que empiezan siempre en el mismo portal, dan pistas que no hace falta dar. Muchas aplicaciones de registro de rutas permiten ocultar el inicio y el final del recorrido.
En los Países Bajos, donde la bici es un medio de transporte masivo, la Stichting ART certifica los candados con una escala de estrellas, y las aseguradoras neerlandesas suelen exigir un candado aprobado para indemnizar un robo. Es un buen ejemplo de cómo el candado, el seguro y el registro funcionan juntos. Si acabas de comprar una bici de valor, como una eléctrica, piensa en las tres cosas a la vez; la guía para elegir tu primera bicicleta eléctrica incluye este punto entre las preguntas previas a la compra.
Si te roban la bici
Actúa rápido. Presenta la denuncia en cuanto puedas, con el número de serie, las fotos y la factura. Si la bici está registrada, marca el robo en el registro. Avisa en grupos ciclistas de tu ciudad y revisa los portales de segunda mano durante unas semanas, porque muchas bicis robadas aparecen allí en pocos días. Si contrataste un seguro, comunica el robo en el plazo que marque la póliza.
Cómo empezar hoy
Dedica media hora a estas tareas en este orden: busca y fotografía el número de serie, haz cuatro o cinco fotos de la bici y guárdalas con la factura, registra la bici en el registro que exista en tu ciudad o país y revisa tu candado. Si es un cable fino, cámbialo por un candado en U o una cadena de calidad y usa el cable solo para la rueda delantera.
Después, piensa en los dos o tres sitios donde aparcas cada semana y busca alternativas mejores: un aparcabicis más visible, un aparcamiento cerrado cerca del trabajo o un anclaje en el trastero. Y si todavía no tienes el resto del equipo básico, la guía de accesorios para la bici te ayuda a completarlo.
